Las palabras de un comandante de Vueling han dejado un avión de la compañía prácticamente desierto minutos antes de despegar.

El comandante quiso avisar a la tripulación de las circunstancias por las que el vuelo se había retrasado un largo periodo en su despegue y provocó el pánico entre los pasajeros de tal forma que todos abandonaron el aparato sin pensarlo dos veces.

El avión de Vueling cubría la ruta Gran Canaria-Bilbao.

¿Unas palabras desafortunadas?

Literalmente lo que dijo el comandante fue lo siguiente: «El avión está aparentemente normal y podemos intentar el vuelo, pero no podemos obligar a nadie a permanecer dentro. Quienquiera puede desembarcar si lo desea».

Nada más escuchar este mensaje por la megafonía del avión, gran parte de los pasajeros abandonaron raudos el aparato desembarcando, algunos de ellos tratando de retirar sus equipajes facturados de las bodegas. A los primeros 20 pasajeros primeros que decidieron abandonar el avión, se fueron uniendo poco a poco el resto.

Finalmente el avión de Vueling despegó y aterrizó sin problemas con los pasajeros que decidieron permanecer en el avión, eso sí, el vuelo sufrió un retraso de más de tres horas y tuvo que aterrizar en un aeropuerto que no era el previsto.

El aparato tenía la salida programada para las 18.45, hora peninsular. No lo hizo hasta las 21.43. Una espera interminable para los pasajeros, que debieron permanecer alrededor de tres horas dentro de un avión inmovilizado en el aparcamiento de la terminal canaria por una sucesión de incidencias que acabó con la paciencia de más de uno. Una veintena, de hecho, se negó a volar.

 

 

 

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