Los robots situados en el centro de investigación y desarrollo de Russelsheim, de Opel, son otros robots más como los de otras compañías que se encargan de fabricar vehículos y sus partes.

Opel ha llegado a automatizar su producción a través de robots de tal forma que los autómatas son ahora los probadores de los coches.

El uso de robots supone para la marca alemana unos ahorros de hasta la mitad de los costes de producción y ya se están aplicando a modelos tan míticos como el Opel Corsa que verá la luz en 2019.

Son robots con cara y ojos que prueban los vehículos

Los robots empleados como probadores es como si tuviera cara y ojos y fueran capaces de realizar las pruebas necesarias para saber si un vehículo es apto o no. Esto supone también un ahorro de costes para la compañía significativo.

Opel ha simplificado su esquema de plataformas. Antes usaba hasta nueve plataformas, ahora solo son dos: EMP2 y CMP. Como el 60% de los componentes son comunes, los ahorros que genera la economía de escala que esto genera no solo ayudan a reducir tiempos, sino que reducen una inmensidad los costes.

Sin embargo, otro de los secretos del desarrollo de los coches alemanes está en los robots que prueban sus coches ahora también se aplica a los de Citroën o Peugeot. Aunque esta aplicación de la robótica no es nueva y, desde hace años, en cada planta hay máquinas abriendo y cerrando puertas día y noche o encendiendo el limpiaparabrisas, entre otras cosas, en realidad, estos autómatas no son más que accionadores.

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