Dadas las enormes ventajas que parecen emanar de la posible generalización del “blockchain”, el mundo del periodismo y la comunicación debería imitar a las grandes compañías que han decidido “tomar las riendas” en la implantación de esta tecnología “antes de perder un tren importante para su futuro”.

Bancos, compañías energéticas y telecomunicaciones están apostando por esta tecnología de cadena de bloques (en castellano), que garantiza la veracidad de las operaciones en internet y que por definición no confía en verificadores centralizados, sino en nodos públicos y descentralizados como clave para la seguridad de la información transmitida.

En una tribuna difundida hoy por las Firmas de EFE, la directora de proyectos de Wellcomm y directora de comunicación digital en Silvia Albert in company, Rosa Matías, añade cómo esta cadena de bloques podría aportar alternativas al periodismo, con respuestas que aprovechen la desintermediación y la descentralización en el sector en favor de una mejor comunicación.

En el sector de la comunicación, “debemos trabajar con desarrolladores que entiendan bien la tecnología, a quienes tendremos que explicar bien en qué consiste nuestra apuesta de valor y cómo trabajar en cada caso particular para encontrar soluciones adecuadas”, añade.

Contra lo que pudiera parecer, la tecnología de la cadena de bloques “no nos crea un problema”, sino que hace plantear soluciones distintas a problemas que ya existen. “En el caso de los medios, el modelo de negocio puede venir por ahí, porque desde luego no parece que vaya a llegar de la publicidad y los suscriptores”, o no sólo de ellos.

La resistencia al cambio es una de las tendencias naturales de las personas, también de los periodistas, explica.

Esa resistencia nos hizo entender tarde internet, los medios on-line, las redes sociales. Y aquí estamos, en el actual escenario en el que unos pocos actores, grandes plataformas como Google o Facebook, se hacen de oro con nuestras informaciones, nuestros lectores, nuestros clientes, y gozan de un poder omnímodo sobre nuestras audiencias”.

La tecnología de la cadena de bloques ofrece alternativas frente a ese escenario en el que plataformas ajenas a lo periodístico se lucran con ello. Además, prosigue, lo hacen gracias a los datos de segmentación que las audiencias les entregan gratis “et amore”, sin darse ni siquiera cuenta los usuarios y sin ningún beneficio por la valiosísima información que dan sobre su vida, gustos y gastos.

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