La ciudad de Madrid, en la imagen, cubierta por una capa de contaminación

“La calidad del aire es un problema tan importante como el cambio climático, y con efectos adversos más inmediatos, cuya solución requiere de la colaboración de todos”, sostiene Martí Solà, director general de la fundación Gas Natural Fenosa, que ha participado en la presentación de “La calidad del aire en las ciudades. Un reto mundial”, un libro editado por la fundación y coordinado por Xavier Querol, investigador del CSIC. .

Esta obra, que ha contado con la participación de 18 destacados expertos de todo el mundo, ofrece una radiografía de la calidad del aire de ciudades como Madrid, Barcelona, Berlín, México, Santiago de Chile, Bogotá y la región de Lombardía en Italia, donde analiza el grado de partículas nocivas en el ambiente, y los problemas climáticos y de salud que pueden ocasionar.

En los últimos 50 años el consumo energético per cápita en el mundo ha aumentado un 60%, provocando un incremento de las emisiones del CO2 del 65%. “Este incremento viene impulsado, en gran medida, por el mayor volumen de vehículos a motor”, explican los expertos. En este sentido, el transporte representa alrededor de un tercio del consumo de energía en los países miembros de la Unión Europea y más de un quinto de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Actualmente sólo una de cada diez personas vive en una ciudad que cumple con los valores guía de calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estas guías de la OMS son más restrictivas que la legislación europea, que cuenta con algunos valores límite u objetivos que se fijaron a finales de la década de 1990, y no se han modificado desde entonces. Existe, por lo tanto, una clara necesidad de aproximarse a los valores guías de la OMS, sobre todo en los contaminantes con mayor impacto en la mortalidad, como las partículas (PM2.5 y PM10).

Además de estos contaminantes, que provocan casi 400.000 muertes al año en Europa, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, ‘La calidad del aire en las ciudades’ también tiene en cuenta otros, como dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno y óxidos de nitrógeno (NO2, NOx), plomo (Pb), benceno (C6H6), monóxido de carbono (CO), arsénico (As), cadmio (Cd), níquel (Ni), Benzo(a)pireno (B(a)P) y ozono (O3).

La calidad del aire en ciudades como Madrid y Barcelona

En este campo, los vehículos a gas natural (VGN) tienen un papel determinante para mejorar la calidad del aire, específicamente en concentraciones de NO2 y material particulado (PM10 y PM2.5) en las grandes ciudades. Esta es una de las conclusiones de la experiencia realizada en Madrid y Barcelona por José María Baldasano, catedrático de Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña y miembro del Barcelona Supercomputing Center, que analiza diversos escenarios a partir de sustituir un porcentaje de la flota de vehículos actuales por otros a gas natural.

Las medidas individuales analizadas más eficaces para la mejora de la calidad del aire, tanto en Madrid como en Barcelona, son la transformación del 50% de los vehículos de reparto de mercancías(Escenario 4 – E4) y el 10% de los turismos particulares (E5), según los autores de este análisis.

La sustitución de autobuses y de vehículos pesados de transporte de mercancías son menos relevantes (representan menos del 0,25% del total del parque de vehículos), aunque sereducen considerablemente las emisiones de SO2 y partículas (PM10 y PM2.5), debido a la gran influencia que tienen los vehículos pesados diésel en las emisiones de estos contaminantes.

La transformación a gas natural de ciertas flotas de vehículos diésel o gasolina se presenta como una opción factible para la reducción de concentraciones de NO2 y especialmente de material particulado (PM10 y PM2.5) en las grandes ciudades como Barcelona o Madrid, que implica una mejora de la calidad del aire.

Imagen: Sergio Cambelo (Flickr)

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