La inteligencia artificial avanza más y más rápido cada día. Cuando pensamos que hemos asimilado un cambio llega otro que deja el anterior obsoleto. Y esto en cuestión de años, incluso, a veces, de meses.

La inteligencia artificial no es solo la mayor revolución que el ser humano va a vivir en los próximos años. También es el mayor reto para nuestra sociedad humana.

Numerosos cambios se verán afectados por las nuevas formas de inteligencia, como en materia de responsabilidad o de pago de impuestos, entre otros. Uno de los campos que más preocupa a los expertos es el campo de la seguridad, o, mejor dicho, de la ciberseguridad. 

La seguridad de los sistemas será fundamental.

Para que los sistemas inteligentes y programas dotados con inteligencia artificial, como Siri, Amazon Echo, etc., y otros con forma de humanos puedan desarrollarse de la mejor forma y sin obstáculos para la tecnología, es fundamental que tanto la seguridad de los humanos que la rodean como la seguridad de los datos que fluyen internamente por tales sistemas no se vea comprometida.

Muchos expertos en robótica y ciberseguridad apuntan ya a que la velocidad con la que avanzan los robots no es equiparable a la velocidad con la que se genera seguridad en tales sistemas. Y ello aboca a que pueda haber grandes brechas y problemas en seguridad de dimensiones descomunales.

La inteligencia artificial no es solo la mayor revolución que el ser humano va a vivir en los próximos años. También es el mayor reto para nuestra sociedad humana.

Si a ello le unimos que siempre hay gente que está “trabajando” para encontrar fugas y fallos en seguridad y poder utilizarlos en beneficio propio, son dos carreras que las seguridad tiene que ganar sí o sí y en las que va algo retrasado por ahora.

Algunos países se están planteando no seguir con los avances en inteligencia artificial en tanto no se garanticen unos niveles de seguridad adecuados.

China, Reino Unido, Estados Unidos, Gales… Son algunos de los países que han puesto todas sus esperanzas en la inteligencia artificial para ayudar en materia de seguridad en zonas con gran afluencia de personas.

Algunos organismos de EE.UU. ya exigen seguridad para desarrollar sistemas de inteligencia artificial.

Muchos paises como China o EE. UU. están confiando sus sistemas de vigilancia urbana a sistemas de inteligencia artificial. El tráfico o el transporte son otra de las áreas clave. Sin embargo EE.UU. no tiene tan claro que haya que desplegar inteligencia artificial a cualquier precio y quiere que la seguridad sea una prioridad.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) es quien ha desechado la idea de implantar un sistema de inteligencia artificial basado en aprendizaje profundo para rastrear las redes sociales con el objetivo de detectar el posible comportamiento de los viajeros que llegan al país.

El ICE ha decidido no seguir con el desarrollo de la herramienta de inteligencia artificial al descubrir que no había una tecnología lo suficientemente avanzada como para cumplir con las expectativas de calidad.

La implantación de un sistema de inteligencia artificial formaba parte de los planes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para controlar y limitar la entrada al país de viajeros procedentes de países de mayoría musulmana. Esta tecnología ayudaría en las investigaciones de deportación y las denegaciones de visados.

 

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