Los responsables de las seis agencias de inteligencia de Estados Unidos advirtieron ayer a la población norteamericana sobre el peligro de usar dispositivos móviles chinos, como Huawei o ZTE. La CIA, el FBI y la NSA, junto al director de Inteligencia Nacional y otros organismos mostraron su preocupación en el Comité de Inteligencia del Senado sobre la posibilidad de que estos aparatos sean “instrumentos de espionaje”.

Durante la reunión en el Senado, el director del FBI, Chris Wray, señaló que la comunidad de inteligencia está “profundamente preocupada por los riesgos de permitir que cualquier compañía o institución de gobiernos extranjeros que no comparten nuestros valores ganen posiciones de poder dentro de nuestras redes de telecomunicaciones”. Según Wray, estos dispositivos chinos “tienen la capacidad de modificar o robar información. Y tienen la capacidad de canalizar un espionaje indetectable”.

Expertos en seguridad nacional consultados por Perspectiva explican que “el fabricante puede tener secretos sobre puertas de entrada a los terminales y en función de eso se pueden hacer recomendaciones de no utilizar determinados dispositivos. Normalmente todos los terminales tienen alguna puerta falsa”.

Pero, ¿qué hay detrás de esta alerta social? ¿Una preocupación por la privacidad de la sociedad estadounidense? ¿Una guerra comercial solapada de la industria en un movimiento defensivo del Gobierno norteamericano ante la penetración de los dispositivos chinos en Estados Unidos y en el mundo? ¿Un debate encubierto sobre la neutralidad de la Red?

Sistemas de vigilancia global

El propio Edward Snowden ya desveló que las agencias de inteligencia norteamericanas hacían uso de los micrófonos de los dispositivos móviles para canalizar el espionaje, al desvelar la existencia de sistemas de vigilancia global como PRISM, una revelación que confirmó el propio FBI.

En una entrevista a Snowden publicada por Vice en 2016, el ex espía norteamericano explicaba con un ejemplo práctico que la única manera de asegurarse que el micrófono de un dispositivo móvil no está activo es abrir el aparato y desconectar el micro de la placa base. A partir de ese momento, la única forma de utilizar el dispositivo es con auriculares.

La multinacional china Huawei se ha defendido de las acusaciones públicas de la inteligencia norteamericana en un comunicado en el que explica que “Huawei es una empresa en la que confían los gobiernos y clientes de 170 países de todo el mundo y no representa un mayor riesgo para la ciberseguridad que cualquier otro proveedor de TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), ya que compartimos las mismas capacidades globales de producción y cadenas de suministro”.

“La paranoia en estos entornos lleva en ocasiones a cambiar de dispositivo y de tarjeta Sim cada semana”

El espionaje industrial o el seguimiento a altos funcionarios del Estado que manejan información confidencial es factible pero no es sencillo. En los consejos de Administración de algunas de las principales empresas del mundo los consejeros tienen prohibido acceder con sus dispositivos móviles a la salas de juntas. Lo mismo ocurre en los consejos de Ministros de la mayoría de los países y en otras reuniones relevantes en las que pueden desvelarse secretos empresariales o secretos de Estado.

“La paranoia en estos entornos lleva en ocasiones a cambiar de dispositivo y de tarjeta SIM cada semana”, según expertos en seguridad informática consultados por Perspectiva.

Formación en seguridad para altos funcionarios del Estado

En España, el Centro Criptológico Nacional, dependiente del CNI, ofrece formación en seguridad a los altos funcionarios sobre el uso de los dispositivos electrónicos para evitar intromisiones no deseadas.

El problema de la privacidad va más allá del hardware de los smartphones, desde las aplicaciones espía que permiten hacer un seguimiento virtual a dispositivos y que suelen promocionarse como herramientas para controlar el uso que hacen los menores de estos aparatos, como SpyPhoneFlexiSPY, Highster Mobile o mSpy; hasta el uso consentido por desconocimiento de los usuarios de aplicaciones a las que se les habilita el acceso a información privada que no es necesaria para su uso.

La nueva generación de asistentes virtuales también suponen una amenaza para la privacidad. Un ejemplo es Google Assistant, que permanece en escucha activa en los dispositivos Android a la espera de que el usuario detecte la llave de entrada al sistema: “Ok, Google” y activarse. Mientras tanto, esta funcionalidad tiene la capacidad de escuchar las conversaciones de sus usuarios, que previamente han consentido al instalar la aplicación, que Google tenga acceso al micrófono y le han dado permiso para guardar el historial de audio.

Fotografía: FBI

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