El Big Data llegará a las escuelas y esto hará que nuestros hijos tomen mejores decisiones que las que nosotros tomamos en su momento y que logren aprender mucho más rápido y de una manera más eficiente.

Cuando las futuras generaciones tengan que decidir si quieren estudiar “ciencias o letras” o cuál es la carrera universitaria que más se ajusta a sus características, habilidades y vocación, lo harán infinitamente mejor que lo hicimos nosotros porque estarán apoyado por el Big Data.

El tratamiento masivo de datos es una herramienta tan potente que amplía las probabilidades de acierto de una manera exponencial analizando millones de datos que están a nuestro alrededor y que generalmente pasan desapercibidos pero que adquieren un significado cuando los ponemos en conjunción unos con otros de manera “masiva”.

¿Cómo mejorará la educación de nuestros hijos gracias al Big Data?

El Big Data va a permitir, en primer lugar, llevar un seguimiento detallado del comportamiento y reacciones de los niños en el colegio. Monitorizar cómo interactúan frente a una asignatura y con un profesor determinado.

Para ello, el profesor ha de ser capaz de leer y entender los datos y, de esta manera, ser en cierta medida, un analista de datos o científico de datos además de profesor.

El Big Data va a permitir, en primer lugar, llevar un seguimiento detallado del comportamiento y reacciones de los niños en el colegio.

Con estos resultados, el profesor puede determinar si el método y la forma de enseñanza son los correctos o, por el contrario, si es necesario cambiar el método a través del cual se enseña la misma.

El uso de macrodatos permite realizar este proceso de manera más acelerada y dar más valor a sus conclusiones que extraiga un profesor cruzando datos provenientes de encuestas, notas, informes e incluso imágenes de otros miles de alumnos y profesores.

Ya hay profesores pioneros en esta materia. Por ejemplo, Andrew Ng, director del laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad de Stanford, es una de las personas que más ha estudiado el big data educativo. Su campo de pruebas es el curso que imparte sobre aprendizaje automático en internet.

Andrew recopila información de sus alumnos en busca de mejoras educativas. Para ello monitoriza sus reacciones cuando detiene o adelanta el vídeo de sus lecciones, cuando abandonan el curso sin finalizarlo o si hay casos en los que repitan el visionado.

Otras aplicaciones del Big Data a la educación pasan por  saber a qué hora la memoria de un alumno rendirá con mayor eficiencia, qué lección del temario se atraviesa más a los pupilos y por qué o realizar comparaciones entre centros educativos para saber si el nivel es el mismo.

Ello puede suponer la mayor revolución de la historia en el campo de la Educación. La primera vez en la que se mida y analice cómo se enseña (no sólo los resultados de esa enseñanza), algo rara vez se mide lo que permitirá comparar toda esa información para sacar patrones de enseñanza y las mejores prácticas.

También podríamos lograr que los alumnos tuvieran unas tutorías individualizadas y personalizadas en función de sus características y necesidades, incidiendo en sus dificultades de aprendizaje y potenciando sus virtudes y ventajas. El profesor de refuerzo también puede dar prioridad a los temas o lecciones que cuestan más a cada alumno y dirigir más sus esfuerzos a lograr una mejor enseñanza. De más calidad.

El Big Data también ayudará a los padres.

Pero el Big Data no sólo va a ayudar a los niños a estudiar más y mejor, también servirá para que los padres tomen mejores decisiones en relación con la educación de sus hijos.

Decisiones tan rutinarias-y a la vez tan complicadas-como decidir a qué guardería o colegio debería ir nuestro hijo o si debemos apuntarle a piano o a inglés, podrán ser tomadas con mayor acierto por los padres.

El Big Data también servirá para que los padres tomen mejores decisiones en relación con la educación de sus hijos.

El tratamiento masivo de datos permitiría también a los padres identificar cuáles son los mejores hábitos en casa, como las horas de sueño y momentos en lo que más puede rendir su hijo de cara al estudio, evitando de esta  manera sobrecargarlos con tareas extra-escolares que hacen que cuando los niños llegan a casa no tengan capacidad para hacer los deberes ni aprender prácticamente nada.

El futuro de los materiales educativos va a estar condicionado por el descubrimiento de la denominada curva de declive, un concepto que registra el grado en que los alumnos olvidan lo que han leído anteriormente y que quizás en algún punto sean capaces de recordar. El Big Data puede ayudar a descubrir la curva de declive de cada alumno y tomar más medidas más adecuadas para que ésta sea lo menos acentuada posible. 

Las virtudes del big data son incuestionables aunque también entraña sus riesgos y hay qu valorarlo todo en conjunto.

 

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