La Comisión Europea (CE) presentó hoy su proyecto de creación de un superordenador europeo cuyo desarrollo costaría mil millones de euros y estaría operativo en 2020, financiado a partes iguales por la Unión Europea (UE) y los estados miembros que decidan participar.

“Los superordenadores son el motor de la economía digital y la UE no tiene ninguno entre los diez más potentes del mundo”, explicó en rueda de prensa el comisario responsable del Mercado Único Digital, Andrus Ansip, que espera que el proyecto cree una infraestructura “de clase mundial”.

Ansip destacó que el desarrollo de esta tecnología “tendrá un impacto directo sobre la ciudadanía”, ya que, según datos de la propia Comisión, cada euro invertido en proyectos de ordenadores de alto rendimiento en Europa en los últimos años generó 69 euros.

Aunque la ubicación de la infraestructura central será elegida a través de un concurso público, fuentes comunitarias señalan que se ha propuesto localizarlo en Luxemburgo, donde ya se encuentra el centro de datos de la Comisión Europea.

“Todos los estados miembros que decidan participar -entre los que se encuentra España- podrán acceder al superordenador, independientemente de dónde esté situado”, aseguró Ansip.

Por su parte, la comisaria de Economía y Sociedad Digital, Mariya Gabriel, afirmó que una mejor infraestructura de supercomputación “aumentaría la competitividad de la economía europea” y repercutiría en campos como la medicina o la lucha contra el cambio climático.

“Creemos en el potencial de nuestros investigadores para poner en valor el sello de calidad europeo”, añadió Gabriel, que recordó que China o Estados Unidos están “ganando esa carrera”.

Según datos de la CE, Japón, China o Estados Unidos invierten al año en supercomputación entre 500 y 750 millones más que la UE, aunque la Comisión espera situar su infraestructura entre las tres mejores del mundo para 2022.

Se espera que para esa fecha la tecnología europea permita realizar aproximadamente un trillón de cálculos por segundo.

A día de hoy, sin embargo, el superordenador más rápido de la UE es el decimocuarto en el mundo y es doce veces más lento que el más veloz, el Centro Nacional de Supercomputación de Wuxi, en China.

De cara al próximo año, la Comisión Europea espera cerrar el marco legal del proyecto, determinar qué estados miembros participarán -Dinamarca, Suecia, Finlandia y los países del este están aun pendientes de responder- y cómo funcionará la financiación, que será “flexible”.

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