Los robots de la fábrica del productor de automóviles tienen una precisión y capacidad que parece que estemos en presencia de un baile de robots en un ballet clásico armonizado con el «Lago de los Cisnes», por ejemplo.

Durante cada día de producción, casi dos mil robots de la fábrica de Martorell en España, trabajan sin descanso para fabricar vehículos en poco más de un minuto. La velocidad es tal, que parece que los robots estén más bien bailando, en lugar de trabajando.

Los robots tienen tan precisión que son capaces de medir desviaciones de hasta 2 décimas de milímetro antes de que los modelos lleguen a la línea de acabados. Estas prodigiosas máquinas son capaces de manipular hasta 2.300 piezas diarias gracias a que trabajan de forma continua durante 24 horas.

Miles de robots y operarios «bailan» al son de la producción.

Todo comienza de madrugada en la fábrica. Los operarios y los robots comienzan a desperezarse para iniciar la producción de las carrocerías de los vehículos. Casi cuatro mil operarios y robots inician un «baile» tan productivo que logran terminar la carrocería de u n vehículo en menos de 2 minutos.

El baile de los robots se une al trabajo de los empleados que son los directores finales de la «orquesta» realizando la revisión final de los vehículos.

Entre las habilidades de los robots destaca su capacidad para soldar distintas partes de la carrocería, ensamblar las puertas de un coche y comprobar la geometría de la carrocería con precisos instrumentos de medición.

Un equipo de 390 personas está pendiente de atender las necesidades de la instalación y asegurar el óptimo funcionamiento de los robots. En la sala de control se monitorizan en directo el estado de las instalaciones y su coordinación con el resto de trabajadores.

Una señal inequívoca de que los robots son inigualables en eficiencia

Esto demuestra que los robots son tan precisos, incansables y rápidos que prácticamente ningún trabajador humano los puede igualar en términos de productividad.

Pero también pueden ser aliados perfectos de los operarios humanos, no tienen por qué competir o desplazarlos únicamente. Los robots evitan lesiones en los operarios ya que asumen los trabajos más pesados.

Su principal virtud es que son ligeros y versátiles y, a la vez, pueden manipular pesos de hasta 700 kg sin que les tiemble el pulso. La mayoría de estos robots tienen 6 ejes, una característica que les permite realizar infinitas combinaciones en sus movimientos. Se trasladan verticalmente, horizontalmente por raíles y llegan a realizar piruetas de hasta 720º entre todos sus ejes.

 

 

 

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